No es lo mismo el que suene “mamalon” tuyo que el mío

Cuando se trata de especificar todos debemos de ser expertos, mucho más cuando representas alguna marca, en ocasiones toma años el poder dominar un catálogo base de productos con el que te sientas identificado como consultor y lograr esa confianza en los resultados que puedas obtener, en ocasiones los resultados no van a ser como esperabas, pero el proceso de experimentación a veces lo vives en cabeza ajena si tienes suerte.

Dicen que las comparaciones nunca han sido buenas cuando se trata de hermanos, pero en la industria del audio a veces puede ser la mejor opción cuando tratas de entender a tu cliente que te pide que le gustaría tener un sonido como el de su auto pero en su casa, que suene fuerte pero que no aturda, que pueda subirle pero que no moleste a lo demás, que suene rico fuerte pero que si le baja también suene rico, que suene mamalón, perrón, con punch, entre otros, son muchos los adjetivos y a veces no alcanzan para descifrar a lo que se refieren.

Si usamos referencias palpables, fáciles de describir e incluso fáciles de corroborar como: me gusta el sonido del restaurante A, las bocinas de la cafetería B se me hacen exóticas, el volumen que tiene el bar C es como a mi me gusta, etc. Hablando de cosas palpables y fáciles de experimentar es una opción para esos clientes que se les dificulta definir y expresar con palabras sus preferencias.

Tener una lista de esos lugares de referencia tanto buenos como malos, suelen ser clave para poder cerrar un trato, no solo por la preferencia sino también como un argumento del tipo de inversión que se debe hacer para lograr esos resultados que esperan tener.

Si a ti te ha pasado vivir un requerimiento similar con algún cliente, platícanos de tu caso.